Es sábado por la mañana y el día amanece interesante, parece que va a llover. Pienso en este artículo mientras camino desde Las Cigarreras hacia la calle Villavieja, me dirijo a CREMA a impartir un taller. Serán un par de horas en las que repensar conceptos en torno a la implicación de las redes sociales en el mundo artístico, aunque ahora yo sólo pienso en un zumo y un café.\r\n\r\ncrema2El concepto de la dualidad es un factor interesante en el desarrollo de los acontecimientos y de cómo se transita sobre ellos. En el ámbito cultural que nos ocupa saber ‘estar’ a ambos lados del espejo (mundo on y off line) no siempre resulta fácil y moverse con soltura o naturalidad manteniendo la profesionalidad, puede convertirse en tarea complicada si atendemos a que, en la vida del freelance, la línea que separa trabajo y ocio se hace cada vez más elástica.\r\n\r\nActualmente asistimos a una diversificación en el establecimiento de las redes de networking ; en lo virtual todos formamos parte de ese territorio dotado de ingravidez en el que no hay fronteras ni demoras, los contactos y la información se comparten sin límites y la cultura se forja a través de una nueva arquitectura relacional, que ya no entiende de las antiguas jerarquías sociales. A su vez, la identidad de los usuarios fluctúa, muta según qué momentos o agentes se encuentren implicados y observamos que tenemos un papel cambiante, que somos productores para pasar a convertirnos en gestores y/o comunicadores, ya sea de nuestro propio trabajo o de las creaciones de otros. Esto supone al fin y al cabo crear comunidades.\r\n\r\nPero, ¿qué ocurre cuando hablamos de los espacios físicos?, los contenedores que engloban eventos diversos y que pueden ir desde las inauguraciones de exposiciones, charlas, workshops, tertulias, debates y que buscan ante todo ser lugar de reuniones. Pues que el concepto se transforma y, como si de una paradoja se tratase, nos vamos de lo macro a lo micro, volviendo al lugar, devolviendo la mirada a lo privado, quizá para poder concentrar todo lo que proyectamos en la ingravidez ahora en un núcleo mucho más cercano.\r\n\r\ncrema4Un fenómeno sociológico variable que en ciudades pequeñas y no tan pequeñas, nos muestra cómo el círculo social y cultural busca el protagonismo perdido frente al papel institucional que operaba -desde hace ya algún tiempo- ajeno a una comunicación real. Una respuesta más a la democratización de la cultura que ve en los espacios independientes el site specific ideal para reforzar el concepto de identidad y potenciar esa autenticidad que se sentía algo distorsionada por un funcionamiento, el del sistema, en el que ya no encontraba reflejo.\r\n\r\nEl contexto espacial dice muchas cosas sobre la naturaleza de las propuestas que se llevan a cabo en un lugar, nos habla también de los límites que se pueden imponer o no en sus desarrollos y muestra las posibilidades de manejar otros códigos, distintos y alternativos. Esta proliferación de espacios artísticos-cotidianos, que se saben diversificar dentro de los parámetros domésticos, es la respuesta lógica a una tendencia histórica cíclica que recuerda a esos salones y tertulias como centros neurálgicos en los que poder propiciar sinergias, materializar ideas y dar otra vida a eso que se cuece en la Red.\r\n\r\ncrema3Cuando uno entra en CREMA aprecia que el proceso no se separa del resto de actividades, es algo que está presente y se respira en el entorno. La apertura del espacio, el sentido de comunidad artística y la colaboración pueden ser las bases de una filosofía por re-escribir para estos núcleos. Puntos que provocan que la Institución les preste atención y piense en futuros puentes hacia estos lugares ahora ya conocedora de que no tiene sentido estar al margen de lo que está por venir.\r\n\r\nEs agradable conversar y reflexionar sobre ello, apreciar cómo encuentran sitio en tu ciudad y escucharlo a través de una de sus integrantes, Laura Boj Pérez-Taratela, que entiende estos espacios de co-creación como parte indispensable en el proceso de engagement. Algo parecido a lo que hicimos nosotras en el mundo offline. Eso sí, sin faltarnos un reconfortante zumo y por supuesto, un buen café.\r\n\r\n \r\n\r\n


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