25 de mayo de 1938, la aviación fascista Italiana bajo las órdenes de Franco provoca la mayor tragedia de la historia contemporánea de España en Alicante. Más de 300 personas fueron asesinadas de la forma más letal. Las crónicas de la ciudad hablan de imágenes dantescas, muertos, cuerpos mutilados, personas andando sin cabeza, ríos de sangre que llegaban hasta la antigua casa de socorro e incluso medio caballo incrustado en un balcón de la calle Velázquez.\r\n\r\nFue nuestro Guernica local que, con el paso del tiempo, se fue diluyendo en la memoria de la ciudad y solo mantenido en el recuerdo gracias a los testimonios de nuestras abuelas, madres, tías… Casi siempre personajes femeninos porque si algo caracteriza la memoria histórica alicantina es el género. Los hombres también hablaban pero de otras cosas, tal vez porque estaban en el frente o tal vez porque no se atrevían. En todo caso el número de mujeres y niños que aquella mañana acudieron en masa al mercado era superior debido a la irregular llegada de alimentos.\r\n\r\nNada se volvió a saber de los muertos de la masacre que a día de hoy reposan, en parte, en una fosa común del cementerio de Alicante, la mayoría sin identificar. Tampoco de la otra parte del caballo del balcón, aunque tal vez la cabeza del malogrado animal decoró el salón de algún famoso aviador de cuyo nombre mejor no acordarse. Alicante tuvo el privilegio de ser un personaje más de la guerra por el hecho de ser el lugar donde terminó la lucha, ocupando el papel dramático de ratonera de la República cuando finalmente fue tomada por las tropas de Mussolini en apoyo a los golpistas.\r\n\r\nMucho llovió, hasta ya bien entrado el siglo XXI, cuando casi todos los supervivientes estaban muertos y algunos quintacolumnistas vencedores también, para poder hablar del tema públicamente, más allá de las sobremesas o de determinadas publicaciones.\r\n\r\nalicantebombardeoPor ello en el año 2013 se inauguró una placa en el suelo de la plaza del mercado en homenaje a las víctimas donde se deja clarísimo, para quien no conozca la historia, que en España no hubo guerra civil sino que estuvimos en guerra contra Italia. En la placa se puede leer: A las más de 300 víctimas civiles de la aviación italiana fascista. Es un monumento minimalista como le pega a una ciudad que marca tendencias como Alicante. Consta de nueve placas metálicas que hacen referencia a los nueve aviones fascistas italianos que nos bombardearon y noventa puntos negros que nos remiten a las noventa bombas que cayeron aquel día, todo un alarde de ingenio. Pero el punto culminante son las trescientas lucecitas rojas que se encienden cada día a las 12h en honor a las víctimas de la aviación italiana fascista.\r\n\r\nMuy bien, la ciudad entera celebró tal hecho colapsándose el día de la inauguración Por fin podíamos vengarnos de la aviación fascista italiana, ya teníamos nuestra placa de aluminio con lucecitas rojas como válvula de escape a tantos años de opresión y silencio. Y es que el odio antiitaliano en Alicante es de sobra conocido, por algo fue el último lugar tomado por la aviación italiana fascista, o quien no conoce aquella historia del famoso bombardeo de las ocho horas como venganza por el fusilamiento de aquel famoso italiano fascista napolitano llamado Jose Antonio Primo de Rivera.\r\n

Cuarenta años de dictadura de la aviación fascista italiana, cuarenta años de pérdida de identidad donde hasta nos vimos obligados a hablar italiano, de hecho me parece que ya no sabemos hablar otra cosa.

\r\nCon la placa los alicantinos y las alicantinas nos reconciliamos con nuestro pasado hasta tal punto que a día de hoy la plaza del mercado se ha convertido en lugar de culto y peregrinaje. Quien podía imaginar que una ciudad tan destruida y desfigurada iba a saber responder de una forma tan correcta de su propio pasado, iba a tener memoria.\r\n\r\nCada sábado cuando las lucecitas rojas de la placa se encienden durante la famosa hora fatídica la gente acude en masa desde todos los puntos de la ciudad. Este hecho es conocido como el “tardeo” que, aunque viene a definir el acto de hacer por el día lo que puedes hacer por la noche, el alicantino culto medio sabe perfectamente que es un homenaje a las víctimas del ataque de la aviación italiana fascista y por ello acude. Lo fundamental es intentar acudir de los primeros y colocarse encima de la placa aunque con tanta gente es muy difícil y la plaza entera termina colapsándose irremediablemente.\r\n\r\nEl homenaje ha devenido en una de las actividades culturales más atractivas de Alicante y se desarrolla en un espacio de total libertad, -allí casi todo está permitido-, y es que en ese lugar se consume más historia de la que puede digerir. Las personas acuden con sus mejores galas a beber y socializarse, incluso las calles aledañas se saturan muchas veces. Una propuesta cultural de gran calado en época de crisis: tercios baratos, consumo de drogas, vómitos por doquier… incluso parece ser que si vomitas o derramas tu bebida en la placa tienes premio. Nunca una ciudad fue tan respetuosa con su pasado reciente.\r\n\r\n \r\n\r\nSbovodaEn todo caso el paralelismo histórico que se establece en la plaza no ha pasado por alto a todo el mundo y hace poco en ocasión de la conmemoración del fin de la Guerra Civil en el puerto de Alicante tuve la oportunidad de hablar un rato con María José Espuch Svoboda, Concejala de igualdad, educación y memoria histórica y democrática, sobre esta cuestión. En palabras de la edil de Compromis “a mi no me gusta nada que se pise su recuerdo, le caigan cubatas y colillas entre otras cosas, no me hace ninguna gracia”. Posiblemente tenga razón y es que la sociedad alicantina es capaz de demostrar como nadie que cuando se quiere desmemoriar o matar no hay fascista que la supere.\r\n\r\n \r\n\r\n


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