Club de fans de John Boy

Sábado por la tarde. Apuras el último botellín de Alhambra mientras devoras la bandejita de jamón y queso en la plaza del Mercado. Hordas de reparte-flyers te seducen con descuentos y chupitos de regalo. Tus colegas empiezan a moverse y es el momento de decidir en qué garito quieres escuchar a Love of Lesbian.

\r\nHace no muchos años, los locales de Alicante se clasificaban en función de 4 perfiles de música claramente diferenciada; comercial, rock-metal, electrónica y alternativa. A día de hoy se mantiene en cierto modo la división original, a pesar de que la partición alternativa ha sufrido una evolución notable. La popularización del concepto alternativo ha ido en detrimento de su esencia, pues “lo alternativo” en la música es, por definición, lo que se aleja de lo que hace la mayoría. Entiendo que al hablar de música alternativa estamos abarcando muchos tipos de música diferente. Podemos complicar la clasificación anterior y hablar, por ejemplo, de música electrónica alternativa, haciendo referencia por tanto a las ramificaciones que pueden surgir de cualquier género musical más global.\r\n\r\nunderground-music-parasitesPero la intención de este artículo no es profundizar sobre las múltiples definiciones del mundo alternativo, sino reflexionar sobre la pérdida de riqueza musical alternativa como consecuencia directa de su éxito. Lo que empezó llamándose música independiente o música indie, precisamente por las características que diferenciaban a este tipo de música de la producida por las grandes discográficas y los agentes comerciales, se ha ido disolviendo y transformando en lo que algunos ya se han atrevido a bautizar como indiestream: música indie comercial. El oxímoron hecho canción. Grupos que puede que nacieran bajo una ideología indie, incluso puede que en un garaje, pero que en el camino han sabido tocar las teclas adecuadas y han llegado al gran público.\r\n\r\nParemos un momento para dejar clara una cosa. No tengo nada en contra de los grupos indiestream, todo lo contrario, reconozco el mérito de muchos de ellos para llegar a donde están ahora. El problema es cuando el pez grande se come toda la comida del acuario y no deja que los pequeños puedan crecer. Cuando el único que tiene fans es John Boy.\r\n\r\nLa traducción local de este efecto se produce cuando en la mayoría de los bares alicantinos de música indie se escucha música indiestream. Cuando no hay tarde o noche en la que no suenen las mismas canciones en lugares diferentes.\r\n\r\nAlgunos valientes se atreven con propuestas personales y auténticas relegadas a días “menos fuertes”, como jueves, viernes tarde o domingos. Pero los sábados son sagrados. Realmente la duda que me asalta constantemente es si el problema es la oferta o la demanda, si el hecho de no tener locales en los que se escuche música indie de verdad un sábado es porque no se oferta o porque el público no lo consumiría.\r\n\r\nCreo que desde el punto de vista empresarial se trata de una suma de circunstancias que van de lo económico a lo personal, de apostar a caballo ganador o jugártela, mientras peleas en un mercado saturado. En cuanto al público, la mayoría quiere escuchar las canciones que ya conoce para poder desgañitarse abrazado a sus amigos saltando con el cubata en la mano, sin tener que prestar atención a letras y ritmos que, aun siendo bailongos, no son reconocibles. Aunque siempre hay una selección de curiosos que mantiene viva la esperanza y se acerca a preguntar qué tema está sonando cuando el DJ se atreve a saltar al indie, al de verdad.\r\n\r\nAl final solo cabe esperar que la gente entienda que antes de tener un club de fans, John Boy tocaba delante de cuatro gatos en garitos pequeños y oscuros. Que gracias a esos lugares, a sus creadores y a sus habitantes, mucha música indie ha salido de la incubadora underground para llenar estadios y formar parte de la banda sonora vital de la gente.\r\n\r\nNecesitamos valientes que dediquen su tiempo, dinero y esfuerzo a descubrirnos aquellos grupos que de otro modo nunca hubiéramos llegado a conocer. Necesitamos espacios que suenen diferente y generen riqueza cultural. Contribuyamos entre todos a mantener viva la esencia de la música independiente.\r\n\r\n \r\n\r\n


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