Lunes 30 de enero\r\n\r\nAl comenzar una semana parece que da inicio una nueva historia. De pequeña pensaba que las semanas constituyen en sí mismas argumentos cerrados, como si cuando al terminarse el domingo, acabase algo con él, y como si el lunes fuese un verdadero inicio fuera de convenciones culturales e históricas. Algo de esa idea debe pervivir todavía en mí cuando los lunes se convierten en un arranque ex nihilo.\r\n\r\n \r\n\r\nMartes 31 de enero\r\n\r\nMe irritan sobremanera los conductores que circulan por el carril izquierdo como quien da un paseo en un atardecer otoñal en plena hora punta de la mañana. Todos los días podría escribir esto mismo cuando me veo forzada a adelantar por el carril derecho, muchas veces vacío.\r\n\r\n \r\n\r\nMiércoles 1 de febrero.\r\n\r\nEn la reunión de profesores esta vez sí que parecen concretarse algunos objetivos, sí que parece que la conversación se va ajustando. Tengo esperanza en que del esfuerzo que estamos realizando, salga un buen trabajo. Después como con papá como todas las semanas. Me gusta encontrarme con él y ponernos al día de cómo nos encontramos, contarnos el punto en el que estamos, porque aunque sean mínimo los cambios sucedidos siempre reconforta poder compartirlos con alguien que te quiere y no te juzga.\r\n\r\n \r\n\r\nJueves 2 de febrero..\r\n\r\nSalgo apresurada del instituto para reunirme con el concejal de cultura Dani Simón y su equipo. Acudo allí como representante de la comisión transversal del Consejo local de cultura. Uno a uno voy a exponiendo todos los puntos que hemos debatido en nuestras reuniones y alguna de las propuestas que hemos abordado. Me gusta la atención que nos brindan así como las respuestas que nos ofrecen ante algunos de los problemas planteados. Siento que sí puede tener algún sentido esto que hacemos. Siento que quizás Alicante algún día pueda convertirse en una ciudad respetuosa con el patrimonio cultural y con el valor de sus artistas.\r\n\r\nDespués con amigas, con R., N., A. y C. Hacía mucho que no nos reuníamos y lo pasamos estupendamente. Todo es tranquilo y sincero. Me gusta estar rodeada de tantas personas excepcionales.\r\n\r\n \r\n\r\nViernes 3 de febrero .\r\n\r\nMe levanto tras un sueño terrible en el que tenía piojos. Aunque varias personas me lo señalaban y yo podía verlos con una nitidez de microscopio, nadie quería ayudarme para no contagiarse, incluso por una sensación de asco profundo que apreciaba en sus caras. Me sometía a un tratamiento que consistía en la introducción de unas grapas inmensas alrededor de mi cuero cabelludo. Resultaba muy doloroso pero, según decían los técnicos, era lo único eficaz. Sin embargo conmigo no funcionaba. Finalmente yo era la única capaz de acabar con esas criaturas a fuerza de cepillarme una y otra vez mi cabello con un peine antipiojos.\r\n\r\n \r\n\r\nSábado 4 de febrero\r\n\r\nLos mercados están vivos cuando la gente recorre sus pasillos. La fruta y el pescado, a verdura y la carne, los encurtidos y el marisco parecen querer perfumar todo el lugar. Intentamos comer en una de las barras pero todas están demasiado atestadas y decidimos irnos. Comemos entre risas y vermuts en una tasca.\r\n\r\nCenamos con M. y J. viendo la gala de los Goya. Aprecio varios fallos de realización que no termino de entender, pero disfruto viendo a los actores y actrices, y escuchando sus reivindicaciones siempre tan acertadas.\r\n\r\n \r\n\r\nDomingo 5 de febrero . \r\n\r\nHace muchísimo viento hoy, pero el aire empieza a oler ya a primavera y eso me gusta. Me gusta levantarme tarde y descansada, me gusta desayunar tranquilamente leyendo el periódico a su lado.\r\n\r\nMás tarde, comemos en casa de R. Su salón da a las montañas de Murcia y parece una auténtica postal. Hago muchísimas fotos y me entusiasmo viendo a los pájaros luchando por volar con tanto viento. Algunos parece que se dejen caer. Poco a poco empieza atardecer. Un domingo más me cuesta separarme de su lado.\r\n\r\n \r\n\r\n \r\n\r\n \r\n\r\n 

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