Creo realmente en el sexo y en su manifestación en todas partes. Partiendo de esta base y aprovechando las festividades pasadas voy a daros mi lectura sexual sobre la semana santa, concretamente de las procesiones y, más concretamente, de las del pasado miércoles 23 de marzo. Os contaré mi experiencia:\r\n\r\nMe dirigía hacia la mejor curva del maravilloso -pero tan desaprovechado- barrio de Santa Cruz acompañada por mi madre y un par de amigas muy devotas, las cuales conocían perfectamente lo que allí iba a suceder. Nos disponíamos a ver bajar y más tarde subir, según me explicaron mis queridas entendidas, al “Cristo de los Gitanos”, al “Descendimiento“, a la “Dolorosa” y al “Cristo Cautivo“. Nos costó lo suyo conseguir un hueco porque, claro, antes tuvimos q pasar por el rincón de Antonio a por cerveza, caliente y cara pero cerveza, y aquello se llenó horas antes para no perderse de bien cerca este gran acontecimiento.\r\n\r\nUna vez allí y teniendo que empujar para poder sacar el brazo y acercar la lata caliente a la boca me di cuenta del tipo de personas que me rodeaban. Me sorprendí al ver que la mayoría era gente joven. En un principio pensé que sería por el sitio, ya que era muy incómodo, angosto y había que subir un montón de escaleras y cuestas para llegar hasta aquel lugar predilecto pero, poco a poco y en cuanto empezó la primera bajada, me di cuenta de lo que se cocía por allí. En cuanto aparecieron los costaleros se creo una atmósfera increíble. La mayoría de asistentes comenzaron a poner media sonrisa en la boca, las mejillas se sonrojaron, la temperatura en general subió y comenzaron a sonar unos insinuantes suspiros entre los asistentes. Entonces me fijé en ellos y caí en la cuenta, ¡aquellos costaleros estaban buenísimos! ¡Pero por dios! ¿Lo han hecho a propósito? ¡Qué brazos tan fuertes, que sudor tan limpio, qué empeño, qué valientes, qué fervorosos y que dedicación por su virgen! Aquello era divino… ¡y acababa de empezar! Quedaban todavía tres bajadas más y luego las subidas. ¡Síii, las subidas, qué divertido!\r\n\r\nEl calor, la devoción, el olor a cera caliente, a flores, la época que ya te obliga a ir con ropa mas fresquita y con tanto roce aquello estaba convirtiéndose en una experiencia… De repente noté en todo el trasero algo duro apretándose contra mí. Era un apretón diferente al que había experimentado durante toda la tarde. Me giré y lo único que vi fue a un pobre señor mayor a punto de llorar de emoción por ver a su virgen. “A ver Marla, no puede ser lo que crees que es, porque crees en las buenas personas y porque estás fatal de la cabeza, siempre estás pensando en lo mismo y justo en esta clase de eventos no puede ser que haya gente cerda, por dios, estamos celebrando…”. Pero volvió a repetirse el empujoncito y ya me mosqueé un poco más. Me moví del sitio, lo cambié por el de mi madre por si acaso, porque creo en la paz y bla bla bla… cuando de repente oigo a mi madre, que por lo visto ya ha pasado por esa situación mas de una vez, gritándole al abuelo y llamándolo de todo.\r\n\r\nSí, amigos, el señor de avanzada de edad había aprovechado la situación apretada para meter mano. ¡No hay respeto! ¿O no es eso? ¿Es respeto, es devoción, es lujuria? ¿O es que en realidad el sexo -como dios- está en todas partes?\r\n\r\nNo os escandalicéis ni os echéis las manos a la cabeza porque estoy segura de que muchos de vosotros ha pensado alguna vez en qué habrá debajo de esas túnicas.\r\n

¿Quién no ha imaginado que debajo de ese capirucho y detrás de esa mirada fija no hay un tío buenorro que en realidad te está desnudando con la mirada?

\r\nsemana santaSí, a ti, de entre todos los feligreses asistentes te mira a ti, fijamente y justo él, que es el buenorro de los buenorros. Y entonces es cuando tú, aunque seas creyente, dejas a un lado a dios, liberas tu imaginación cerda y te lo acabas montando con ese capirote. O tú, que no eres creyente, te sorprendes a ti misma imaginándotelo descalzo, sudado, haciendo penitencia, cargando con esa estatuilla de la virgen de miles de kilos… ¡y entonces es eso lo que te provoca la autentica revelación!\r\n\r\nRepito, el sexo estas en todas partes. No os engañéis, ni dios os librará de este bien. Las pasiones más fuertes encienden a cualquiera y digo a cualquiera pensando en esas damas de mantilla con sus cirios o varas, en esos costaleros sudados, en esos nazarenos con sus capirotes y en esa señora encendida cantando a la virgen desde su balcón, que le vibran hasta los geranios de la emoción.\r\n\r\n \r\n\r\n


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