De improviso, en mitad de la madrugada, apenas sin hacer ruido, se ha ido Leonard Cohen.\r\n\r\nComo sus canciones o sus poemas, humildes en la forma y en la expresión pero grandiosos en lo referente a sentimientos, el gran vacío que deja Cohen contrasta con el hecho de estar trabajando sin que nadie pudiera imaginar este desenlace prácticamente hasta el último momento. Hace escasamente dos semanas salía a la venta You Want It Darker, su último disco, con letras en las que decía estar preparado para el adiós.\r\n\r\nLas letras de Leonard Cohen siempre tuvieron un tinte de protesta sobre el orden establecido, sobre las reglas que aceptamos sin rechistar porque siempre han estado ahí, desde ese antibelicismo sarcástico en Everybody knows,\r\n

 “Todo el mundo sabe que las apuestas están amañadas, todo el mundo juega con los dedos cruzados, todo el mundo sabe que la guerra ha acabado, todo el mundo sabe que los buenos perdieron, todo el mundo sabe que la lucha fue manipulada, el pobre sigue pobre, el rico sigue rico, así es como va, todo el mundo lo sabe…”

\r\nhasta esa admiración de Cohen por Federico García Lorca plasmada en su versión del “Pequeño vals vienés” escrito por el granadino: “Hay una sala de conciertos en Viena, donde tu boca fue mil veces comentada. Hay un bar donde los chicos han dejado de hablar, condenados a muerte por el blues. Ah, pero ¿quién se sube a tu imagen con una guirnalda de lágrimas recién cortadas? Ay, Ay, Ay, Ay. Toma este vals, toma este vals. Toma este vals que ha estado muriendo durante años…”\r\n\r\nIncluso el reciente Premio Nobel de Literatura Bob Dylan decía:\r\n

“Si no fuera Bob Dylan, me gustaría ser Leonard Cohen.”

\r\nY si Leonard Cohen se vio maravillado e influenciado por Lorca, él también fue influencia para artistas españoles. Ese triángulo formado por Federico García Lorca, Leonard Cohen y Enrique Morente y que culminó con la creación de Omega  (el disco que sacudió el purismo del flamenco, lo fundió con la poesía del granadino y lo aderezó con la música del canadiense) marcó un punto y aparte en la historia de la música popular, dando a conocer a flamencos y no flamencos, a rockeros y no rockeros y a amantes de la música en general, un universo nuevo de sonidos, de palabras y de sentimientos, que es, en definitiva, de lo que va todo esto.\r\n\r\nAndamos justos de genios, como decía Mecano, pero por suerte la voz y la palabra del maestro Cohen siempre estarán ahí, para que nunca dejemos de pensar que “Primero tomaremos Manhattan, entonces tomaremos Berlín”, que “Oh, el viento, el viento sopla. A través de las tumbas el viento está soplando. La libertad pronto vendrá. Entonces saldremos de las sombras” o que “Cualquier sistema que montéis sin nosotros será derribado”.\r\n\r\nPero sin tristeza, porque como él también dijo, “Hasta la vista, Marianne, ya es hora de que empecemos a reírnos y llorar y llorar y reírnos de todo”.

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