Lunes 2 de enero\r\n\r\nEl hogar es nuestro verdadero templo. Casa y lectura para el primer lunes del primer año. Tú me mueves, de Agustín Pérez Leal, mientras la mañana: “No hace falta que digas/ ni hagas nada por mí./ Basta que seas. (…)”\r\n\r\n \r\n\r\nMartes 3 de enero\r\n\r\nEn esta semana de vacaciones, puedo ir a TRX en horario de mañana. La profesora nos prepara un entrenamiento muy intenso, pero tan ágil que no me doy cuenta de lo que acabo de hacer hasta que termino. Estoy cansada y viva. El cuerpo parece latirme del esfuerzo. Qué felicidad este trasiego.\r\n\r\n \r\n\r\nEn la tarde, bajo al centro a ultimar regalos y visito por fin la Librería Lowcost Re-read. La primera sensación que tengo al entrar me abruma; mucha gente comprando muchos libros casi a la desesperada. Cuando consigo hacerme un hueco, y puedo ver las estanterías, compruebo que abundan muchos ejemplares que, o bien ya tengo, o bien no quiero tener. Sin embargo, buscando, consigo encontrar algunas joyas que me llevo conmigo y me voy satisfecha.\r\n\r\n \r\n\r\nMiércoles 4 de enero\r\n\r\nLa tarea de ordenar, a priori, cuesta de acometer. Es mejor cuando comienzas a ordenar y tienes tiempo suficiente como para poder complicarte. Y es lo que hago. Paso toda la mañana y parte de la tarde, reorganizando libros, papeles, libretas, cajones y cajas llenos de no se sabe bien qué. Me hace muy feliz reencontrarme con mis juegos de cartas; colecciones de sobres y papeles que cuando era una niña coleccionaba e intercambiaba con mis compañeras de colegio. Descubro que tengo muchísimas libretas empezadas y en las que sólo he utilizado unas cuantas páginas con versos graves y demasiado emocionados. Cuando termino, estoy agotada pero ha merecido la pena.\r\n\r\n \r\n\r\nJueves 5 de enero\r\n\r\nQuedamos las amigas para comer y charlar. Es un privilegio en los días de vacaciones. Las horas pasan demasiado rápido. Nos reímos mucho y nos contamos más. Espero que repitamos pronto.\r\n\r\n \r\n\r\nViernes 6 de enero\r\n\r\nEn la carretera, el cielo de enero al atardecer, es una fiesta. Un día me contó lo que era el rompimiento de gloria. Ese nombre tan barroco es una grieta en el cielo por donde la luz entra grandiosa y sonora. El cielo de enero al atardecer es una fiesta barroca.\r\n\r\n \r\n\r\nLos Reyes que me conocen bien, me traen un libro que deseaba desde hacía bastante tiempo: Poesía Nórdica, la antología de Francisco J. Uriz de Ediciones de la Torre, más de mil páginas que iré degustando poco a poco. Anoto aquí un poema de Caj Westerberg: “El sonido más sencillo,/ el sonido del cristal/ cuando posas el vaso/ sobre una mesa de madera, el sonido de la madera/ en el cristal/ es como/ un guiño de alegría/ en un rostro triste”.\r\n\r\n \r\n\r\nSábado 7 de enero\r\n\r\nVemos La llegada y nos fascina. Por encima de la cuestión de ciencia ficción, es un canto a la tolerancia, a la comprensión de los diferentes, al lenguaje, a la comunicación como puente para construir.\r\n\r\n \r\n\r\nDomingo 8 de enero\r\n\r\nJohn Berger, Ricardo Piglia, Nacho Montoto. La primera semana del año se lleva a tres escritores. El mundo, fuera de aquí, de este diario, no deja de sucederse con crudeza. Cada mañana leo las noticias, con su prisa y su dolor, y me resigno hasta cuando no hay resignación posible.

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