El coito de una rata dura unos tres segundos, la gestación más o menos un mes y, tras ella, unas veinte ratitas más para su peculiar infantería, imparable capricho de la evolución, ¿verdad?. Pues aparte de todo eso, son capaces de ver en la oscuridad sin ninguna dificultad, no les cuesta nada trepar a gran velocidad por superficies lisas, nadan muy bien y pueden saltar de los árboles a las casas o de edificio en edificio. ¿Que cómo sé todo esto? Pues porque soy una rata, y si soy capaz de perforar la madera o el plomo, también soy capaz de escribir un pequeño artículo, aunque en estos tiempos del sálvese quien pueda tal vez sea mi habilidad menos útil.\r\n\r\nQuiero hablar de la ciudad que me ha visto crecer, correr, saltar y corromper su tranquilidad en las últimas semanas. Seamos justos vecinos. Nosotras las ratas llevamos pululando por el mundo desde hace treinta y cinco millones de años y en Alicante ni os cuento. En este tiempo hemos visto de todo y hasta nos hemos hecho de querer en algunos lugares, aunque os cueste creerlo. Pero llegar a ser el centro de un debate político de tan bajo calibre nos está empezando a tocar mucho el aparato reproductor.\r\n\r\nEstábamos muy tranquilas en el Palacio del Die, ya sabéis, en la calle Miguel Soler junto a la Concatedral de San Nicolás, rebautizada en los últimos días como la “Calle de las Ratas” según vuestros papeles. Esto último sí que os lo quiero agradecer como rata alicantina que soy, nosotras aquí desde mucho antes que los romanos y, por fin, un reconocimiento. Nuevo régimen, nuevas calles. Elegimos un palacio, como reinas, porque nosotras lo valemos y porque tampoco tenemos la culpa si los propietarios se olvidan de sus casas vacías o de sus palacetes. No era por emular a nuestras hermanas del templo de Karni Mata, simplemente el espacio era el idóneo para nuestros batallones, y además ya nos ha quedado claro que no nos vais a traer leche ni arroz.\r\n\r\nfullsizerender-2\r\n\r\nPues muy bien, una noche decidimos salir de juerga, ya que nos pillaban cerca los bares y restaurantes o, mejor dicho, los contenedores donde va a parar lo que no os coméis. Como comprenderéis no vivimos de mordisquear suelos, y cual fue nuestra sorpresa cuando nos vimos sorprendidas por hordas de guiris que se querían hacer fotos con nosotras, nunca había estado tan concurrida la calle. Al día siguiente ocupábamos las portadas con nuestras mejores poses sonrientes. Por fin lo habíamos conseguido, y lo mismo las próximas hogueras podríamos optar a tener una Bellea del Foc, ¡por soñar! Total, en China nos tienen en el horóscopo. Pero no fue así y los comentarios sobre nuestra repugnancia y símbolo de decadencia occidental no se hicieron esperar. Un testigo de nuestras aventuras comentó a la prensa: “son como conejos y tienen el rabo enorme”. Dejar claro que no soy un conejo, ¿a qué os jode que os llamen orangutanes? Aunque eso sí, tenemos un rabo enorme, ¿con qué os creéis que estoy tecleando? En todo caso no creo que mi rabo sea tan importante, os recuerdo que nado mejor que Michael Phelps.\r\n\r\nPero otra cosa fue el debate político que siguió al estupor ciudadano y en el que estamos aún inmersas. En resumen: nos queréis aniquilar y os entendemos, al fin y al cabo, soy “siete veces más fuerte que tú, muy veloz y siempre estoy de buen humor”, aunque si nos queréis dar una oportunidad, que sepáis que somos el complemento ideal para vuestro mercadillo medieval. Fuera bromas, hemos podido leer en algún periódico de esos que acaban en la basura que la oposición acusa al concejal Víctor Domínguez de nuestra presencia en la zona del palacio y queremos dejar claro que ningún humano socialdemócrata está detrás de nuestra existencia, ¿quién os creéis que sois, el Todopoderoso? Nosotras siempre hemos estado. Existimos por vuestra ausencia y reiteramos: ¡palacio abandonado, palacio ocupado, palacio encantado!\r\n\r\nHe de decir que vemos con preocupación el proceso de desratificación que habéis iniciado a toda velocidad debido a las presiones políticas, nos parece de lo más perturbador que os guste santificar, beatificar y des-ratificar con tanta facilidad. Aunque una cosa os digo, y es que en peores plazas hemos toreado, que nos quitáis los contenedores, pues buscamos otros, que nos aplicáis un producto que nos vuelve locas durante dos días hasta que estiramos el rabo, pues que se preparen en el barrio. Podréis acabar con el foco palaciego pero no frenar a toda la comunidad de ratas alicantinas. Siempre hemos estado entre vosotros y siempre nos habéis visto en alguna fría madrugada cruzar alguna de vuestras calles a toda velocidad, y en el fondo reconoced que aunque se os erizara la piel y cambiarais el rumbo ante nuestro repulsivo aspecto al día siguiente éramos vuestro tema estrella.\r\n\r\nNosotras no inventamos el mundo, ni la suciedad y mucho menos la decadencia. Eso es cosa vuestra.

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