Al concierto de Belako aún le quedaba bastante y la sala ya estaba llena. Nos situamos en una discreta segunda fila mediante el uso de la técnica del molinete (*) y cuando levantamos la vista vimos a cuatro chiquillos subidos en el escenario. Una amiga que nunca había visto a Belako me preguntó si eran esos. Yo le dije que no, que serían técnicos de sonido o algo parecido afinando o colocando cosas. Pero era raro que los de Belako estuvieran delante de nosotros, en una discreta primera fila, como público. Así que mientras nos mirábamos unos a otros con cara de pez, sin saber qué estaba pasando, los chiquillos comenzaron a tocar y ahí fue donde empezó el flipe colectivo, o al menos el mío. Canción tras canción, la banda que había tomado el escenario sin aviso sumergió al público en el sonido más crudo del Dublín underground de principio de los años ochenta y finales de los setenta. El cantante estaba a medio camino entre Joy Division y Chimo Bayo, el sonido de la banda era incontestable. Es lo mejor que he visto en mucho tiempo, aunque también dije lo mismo cuando vi a The Octopus Project en el Ocho y Medio. Se fueron como subieron, sin decir ni quiénes eran. Cuando pasó el guitarrista por mi lado le pregunté cómo se llamaba el grupo y entendí que Bull. No sé. Luego subió Belako al escenario, estábamos todos muy apretaditos y mediante el uso de la técnica del molinete nos colocamos en una discreta primera fila. Josu comenzó aclarando que los del grupo anterior eran gilipollas por no decir el nombre, pero que se hacían llamar Vulk, eran de Bilbao y eran la hostia. Yo he encontrado esto, que no podéis dejar de escuchar: vulk.bandcamp.com. El sonido de estudio no le hace mucha justicia al grupo, aunque recoge parte de la atmósfera que consiguieron recrear en Stereo.\r\n\r\nimage1\r\n\r\n \r\n\r\nLo que vino después fue un Belako que sonó contundente, enérgico y mucho más oscuro que en los conciertos de los festivales veraniegos. Josu no estaba tan eufórico como en su anterior paso por Stereo, y eso hizo que el grupo sonara con más empaque. Dejaron de lado la parte más ‘Sinnerman’ y se centraron en la oscuridad, más rollo guitarra, bajo y batería. Todo bajo mi punto de vista particular y, a esas alturas del concierto, algo distorsionado. Creo que tocaron dos temas nuevos que, de algún modo, parecían una declaración de intenciones acerca del sentido que iba a tomar el sonido de la banda, y que profundiza más en el del primer disco. A lo mejor no eran dos temas nuevos y sencillamente es que me estoy haciendo demasiado mayor, y tampoco tiene porqué ser una declaración de nada. No sé. Terminaron con ‘A Beautiful World’ que a mí me sonó como una especie de himno generacional apocalíptico, pero sería por lo de Trump. Como escribí el otro día, Belako sigue fresquísimo y en su punto. Y Vulk lo va a petar.\r\n\r\n \r\n\r\n(*) Técnica empleada para adelantar posiciones en filas o grupos consistente en realizar un movimiento rototraslatorio, a modo de peonza, de modo que tu centro de masas adelante, de forma efectiva, posiciones dentro del conjunto.

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