La semana pasada se concentraba una multitud en la Plaza del Ayuntamiento de Alicante. No me voy a meter en el fuego cruzado de cifras según las diferentes fuentes porque no es relevante, digamos que eran chopocientos (por ejemplo) y baste decir que sí, eran suficientes como para hablar de que hay gente que piensa lo que fueron a decir… y esto era que la educación concertada no se toca.\r\n\r\nLo que sucede es que Vicent Marzá, Conseller de Educación, dijo el pasado Agosto que “se va a acabar la barra libre para los conciertos educativos” y lo está cumpliendo, la planificación escolar ha comenzado a ver sus primeros cambios.\r\n\r\nAnte esta situación, los curas (principalmente) se han revuelto como gato panza arriba y han movilizado todos sus activos para protestar. En la plaza política, la diputada del PP Beatriz Gascó acusaba al Consell de ir contra los colegios católicos por su laicismo.\r\n

¿En serio hablar de ‘católicos contra laicistas’ cuando la Constitución dice que “España es un estado aconfesional” es siquiera un debate?

\r\nMientras tanto la líder popular, Isabel Bonig, se jugaba la baza buenrollista, como si lo neoliberal no fuese con ella: “la política educativa del Consell […] condena a los hijos de los obreros (sic) a no tener igualdad de oportunidades”. Cuando los populares se ponen a ser de izquierdas son más rojos que Gramsci.\r\n\r\njoven musulmanaAl mismo tiempo, esto tenía sus réplicas en las calles con artillería pesada. Si hubiesen tenido un troll de las cavernas como los orcos de Moria en El Señor de los Anillos lo habrían llevado pero, como no tenían, en su lugar llevaron a “una joven musulmana”. Con esto lo vamos a petar, debieron pensar los organizadores de la manifestación mientras se frotaban las manos. Plan redondo: si van contra el Catolicismo, ponemos a hablar a un musulmán de esos que tenemos ahí a medio convertir y así les desactivamos el chiringuito anticatolicista. Un escudo humano perfecto sino fuese porque en realidad Marzá no debe tener nada concreto en contra de los colegios católicos sino que a lo mejor, sólo a lo mejor, opina que no deberían financiarse con los impuestos que pagamos católicos y no católicos -en este estado aconfesional, recordemos- lo cual tendría exactamente el mismo argumento si los colegios fuesen de cualquier otra confesión. Error de bulto.\r\n\r\nPero lo de poner ante las cámaras y airear en Twitter a la “joven musulmana” operaba a un segundo nivel. Una de las pancartas rezaba: “Unas aulas que nos acogen nunca deberían cerrar”. Llamadme paranoico, pero yo ahí sólo podía leer: O vengo a la mani con esta pancarta o el curso que viene no me dan plaza.\r\n\r\nlos populares y las religionesNo sé, es posible que sí que sea un poco aventurado pensar que su presencia allí era cautiva de la coacción, quizá sólo se deba a la sensibilidad que el Grupo Popular del Ayuntamiento de Alicante ya ha demostrado anteriormente con la religión. Perdón, con las religiones, que nadie diga que no son de ideas incluyentes.\r\n\r\nSea como fuere, no puedo entender que acoger a un inmigrante anule per se cualquier otro criterio. Entonces aunque un colegio, pongamos, les haga cualquier perrería a los alumnos, con meter a un par de representantes de alguna minoría, ¿queda ese colegio ya completamente redimido? ¿Ya no se toca? Supongo que es una lógica que maman los católicos cuando les enseñan el protocolo de absolución de pecados de su religión. No en vano había por allí representación de Maristas, Jesuitas, San José Hijas de la Caridad… y una “joven musulmana”, no nos olvidemos. ¿Os habéis fijado que sus pancartas están subtituladas en árabe? Esto siempre viste más; como que no es un mora de pega.\r\n\r\nPodrías decir que simplemente estoy haciendo cábalas, pero pregúntate: ¿puedes imaginar, de algún modo, que ese tweet hubiese sido igual pero con una “joven católica”? Joven católica defiende la concertada. No sólo habría sido en cierto modo obvio y redundante sino que con ello los promotores de la movilización se habrían puesto una diana en el pecho. La única conclusión posible entonces es que poner el foco en esa chica haya sido completamente premeditado y, siendo así, lo que además han dejado al descubierto es un pensamiento que señala la diferencia con el dedo para usarla en su favor, es decir, una xenofobia manifiesta. Cuando uno es realmente integrador o, mejor dicho, igualitario -porque la integración sea por defecto y no haya que hablar de tal cosa- no presume de serlo pues no presta atención a la diferencia.\r\n\r\nAl margen de esto, por supuesto, no iban a dejar todo en manos de una estrategia tan impostadamente integradora como arriesgada y los tópicos de siempre pululaban por calles y redes. Por allí estaba gran parte de los populares del consistorio diciendo que qué es eso de retirar financiación pública a colegios concertados, que eso es sectarismo y va en contra de la libertad. Lo que sorprende es que llamen “libertad” a algo a lo que sólo algunos pueden acceder. Los colegios concertados, aún recibiendo financiación, suelen ser de pago y no precisamente baratos, lo que acentúa la segregación en una sociedad ya de por sí estratificada. Supongo que esto a ellos no les parece sectarismo. A mí sí. Será que soy de colegio público.\r\n\r\nEn este punto siempre hay quien saca el argumento de las becas, el argumento de donde nace la preocupación de Bonig por los hijos de los obreros: “todo el mundo puede acceder porque hay becas”. La cuestión es que no debería ser necesario competir por una beca en el período de educación obligatoria y mucho menos competir por una plaza en un centro en una desigualdad tal que un alumno entra directamente por poder pagarla mientras que otro que no puede debe optar a un concurso de becas de número limitado. Esto es lo que viene siendo libertad hasta que a nosotros nos dé la gana, pero ellos sólo dicen “libertad”.\r\n\r\nPodríamos seguir debatiendo… sobre la segregación por sexos en varios de estos colegios, por ejemplo, pero yo en el fondo les entiendo. Cada uno defiende lo suyo, dicen algunos (¡y sin creerse menos solidarios por decirlo!). Me recuerda a aquella cadena humana de alumnos, ex alumnos, padres, madres y profesorado que rodeó el colegio Maristas de Sants-Les Corts en Barcelona en señal de apoyo después de que saliesen a la luz hasta cinco casos de pederastia… ¡Bueno, oye, mira, que no, que no lo entiendo! Algo poco ético, por mucho que sea lo tuyo, sigue siendo poco ético por mucho que hayas sentado a una “joven musulmana” a tu mesa, que uno ha visto Plácido (Luis García Berlanga) y sabe cómo termina el argumento.\r\n\r\n \r\n\r\n


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