\r\n\r\nLlegaba justa de tiempo por la autovía de Murcia después de una clase estupenda con alumnos de más de sesenta. La luna llena me acompañó todo el viaje ayudándome a cambiar el chip, de un estado totalmente racional, pasando hora y media hablando de arte contemporáneo para llegar a algo más sensorial, más sensitivo, aunque no sabía que llegaría a ser incluso instintivo.\r\n\r\nAl llegar a la puerta de Stereo, la calle estaba llena de gente y entramos todos de golpe con los primeros rasgueos de guitarra. El ambiente ya estaba tibio y lleno a rebosar. En el escenario Nikki rodeada de cuatro musicazos, entre ellos su marido Matt Hill a la guitarra, comenzaban a calentar a un gentío dispuesto a disfrutarlos.\r\n\r\nPequeña como soy, comencé a deslizarme entre el gentío para llegar a primera fila y poder inmortalizarla con el objetivo de compartirla con los que no pudisteis estar. En el trayecto hasta el escenario, la gente dejaba pasar con una sonrisa sin parar de moverse, aun un tanto contenida.\r\n\r\nLa sala se estaba llenando del sonido R&B. Remitiendo a sus origines sonaba a Otis Redding y Joe Turner con voz de gospel a lo Etta James, con el desgarro de LaVern Baker.\r\n\r\nStereo comenzó a cambiar y su suelo empezó a sonar a madera. Pero es que Nikki no lo deja ahí, sus canciones suenan a funky, a soul y a reagge, engatusa los cuerpos y te deja sin armas, o te mueves o te mueves, no hay opción.\r\n\r\nPara conseguirlo, ella y su grupo de hechiceros, hicieron sonar los temas de su último album Heavy Hearts, Hard Fists, desde Heavy Hearts Hard Fists hasta Twistin’ the Night Away, pasando por I‘m gonna love you, junto a temas de su anterior Here’s Nikki Hill. Y es que esta crack solo tiene dos discos y dos Eps, pero ya suena a clásico.\r\n\r\nPoco a poco, como en un encantamiento, se unió a la mezcla sonora la fiereza de Little Richard, y la voz ya electrizante de Nikki comenzó a subir desde más abajo y como decía Maria Jimenez, cuando una canta desde el coño ya no hay vuelta atrás, el ritmo ya había embrujado a todos los que estábamos allí. Lo curioso de estas voces surgidas en los coros de gospel es que te llevan del cielo al infierno antes de que te des cuenta. Ya no podíamos dejar de mover las caderas, los hombros, los brazos, mientras éramos incapaces de dejar de emitir sonidos, ouwww, yeeeh, yeeeehaaa… ya estábamos en New Orleans, en un bar de carretera; solo que en nuestro imaginario no hay bares de carretera tan llenos, llenos de gente ebria solo de sonido. Brazos arriba, palmas, patadas al suelo e incluso los más contenidos movían las caderas sin remedio. Desde el escenario no les costaba conseguir que les acompañáramos, salia solo.\r\n\r\nTras la última canción el publico no se inmutó, estábamos todavía vibrando y jadeando, así que volvieron a salir una vez… y otra. Dos bises se marcaron para desengancharnos poco a poco del encantamiento. Esta claro que a esta mujer la habrían quemado en la hoguera en la edad media. A sus pies Sra. Hill.\r\n\r\nEs la segunda vez que Nikki visita España, si no la conoces no te pierdas la tercera. Es una experiencia salvaje.

Comentarios

comentarios