¿Qué ha sido del “perdona, ¿tienes hora?”, los llama-cuelga con el móvil y esas tardes esperando a que el chico que te gustaba se conectase al Messenger? Está claro que las nuevas tecnologías han traído nuevas formas de relacionarse y, por supuesto, de ligar. Instagram parece ser el ejemplo más actual: ha llenado nuestro mundo de filtros, desayunos perfectos y poses fingidas han sustituido a la naturalidad y la espontaneidad con la que se ligaba antes. Sí, hay gente que ha cambiado el pub por los likes y los comentarios en Instagram y hoy he quedado con Sejo Mora, un joven diseñador alicantino, para hablar sobre este tema.\r\n\r\nHace ya más de 8 años que Sejo empezó en el mundo del diseño gráfico, y aunque ha pasado por varias etapas -sus inicios destilaban un aire más naif-, desde hace unos meses cambió su estilo por completo y decidió retratar su forma de ver el amor a través de ilustraciones que cuelga en su perfil de Instagram. Una visión que siempre me ha parecido muy interesante y que creo que refleja, en cierto modo, cómo se vive el amor y las relaciones de pareja por parte de los millenials, aquellos que prácticamente han nacido con el smartphone debajo del brazo.\r\n\r\nSus ilustraciones hablan de amor, pero sobre todo, del desamor, la parte más amarga pero también más intensa. Para Sejo, ilustrar viene a ser una especie de terapia. “A veces en mis ilustraciones cuento esas cosas que me he quedado con ganas de decirle a mi ex o a otros chicos con los que he estado. Al final es un poco una de cal y una de arena, lo que he vivido contigo ha estado bien, pero también he acabado pasándolo mal por tu culpa”.\r\n\r\nPero, ¿hay sitio para el dolor en una red social donde todo el mundo se dedica a contar lo estupenda que es la vida como si se tratara de una película Disney? Sejo cree que sí. “En las películas sólo nos muestran los finales felices y yo creo que se deben contar las dos partes por igual. Cuando lo pasas mal por amor, es en ese momento en el que realmente te das cuenta de que has estado enamorado y eso no tiene por qué ser malo, todo lo contrario”.\r\n\r\nDe este modo, Sejo se dedica a plasmar en ilustraciones las situaciones que vive en su propia piel, pero también las que ve a su alrededor, sin ningún tipo de filtro. Si tiene que ilustrar a un chico completamente desnudo, lo hace. Y es que realmente “no se trata de escandalizar, sino de retratar una realidad que nos preocupa a día de hoy. Yo hablo tanto de las relaciones esporádicas, las amorosas o incluso el amor por la comida”. De hecho, él cree que Instagram nos está ayudando a desinhibirnos de alguna manera y que empecemos a ver el cuerpo humano con más naturalidad: “La gente tiende a salir más descamisada y publican fotos que no publicarían en otros sitios como Facebook”.\r\n\r\nAl preguntarle sobre si se liga en Instagram o no, Sejo reconoce que lo hace más a través de otras aplicaciones que en esta red social, aunque parece que todavía existe un estigma social hacia esta forma de conocer a gente. “No creo que una relación vaya a ser menos idílica porque a tu chico lo hayas conocido en Instagram o Grindr y no te hayas chocado con él en el pasillo de un supermercado”. No obstante, cree que “la gente está muy robotizada y está acostumbrada a que se lo den todo mascadito” y que “Instagram es como un escaparate, al final esto parece Mercadona y estamos todos ahí puestos en el lineal para elegir con quien te quedas”.\r\n

Estas nuevas formas de ligar también tienen sus ventajas frente a conocer a una persona de fiesta. Seguro que alguna vez te has acostado con alguien y después del momento de pasión has hablado con él y has pensado “¿pero cómo he podido follarme a este elemento?”.

\r\nY es que se puede saber mucho de una persona por su perfil en las redes y de esta forma “hacer una primera criba. Yo soy muy de contacto físico, pero conocer primero a la persona virtualmente te permite conocerla un poco y ver cómo es. Si hay algo que te molesta a través de WhatsApp, también te va a molestar en el face to face. Por ejemplo, si alguien tiene faltas de ortografía, yo lo descarto automáticamente”.\r\n\r\nY entre los que quieren ligar y los que se dejan conquistar en las redes, andan los que tienen pareja. “¿Quién es ese que te ha agregado a Facebook?” o “¿por qué le has dado like a esa foto de un chico sin camiseta?” son situaciones que te resultan familiares, ¿verdad? “Se pueden tener celos y disputas muy absurdas. Para mí no hay diferencia, si no tiene nada de malo quedarte mirando a un chico por la calle ¿por qué está mal que yo le de like a la foto de un chico sin camiseta? Todo se basa en la confianza, me parecen muy absurdas ese tipo de peleas”. Eso sí, entre pinchar en el corazoncito de una foto y una infidelidad puede que no haya mucha distancia, ya que “las redes sociales como Instagram nos lo ponen demasiado en bandeja. En Facebook solo tienes a tus amigos, pero claro, en Instagram tienes acceso a multitud de chicos que pueden parecerte atractivos. Ahí es más fácil caer, pero eso ya depende un poco de la fidelidad de cada persona”.\r\n\r\nAunque las formas de conocernos hayan cambiado, al final la esencia es la misma. Instagram y otras apps han cambiado las reglas del juego, pero la finalidad es la misma, ya busques un encuentro casual o tu media naranja con la que vivir felices y comer perdices el resto de tu vida. Viendo el éxito de plataformas como Tinder o AdoptaUnTio parece que la sociedad lo ha asumido. Y eso no tiene por qué sustituir el ligar a la antigua usanza. Por suerte, la gente sigue saliendo de fiesta y el “perdona, ¿tienes hora?” todavía sigue funcionando para empezar a entablar una conversación con alguien que te guste en un pub.\r\n\r\n \r\n\r\n


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