“Sólo hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy tan seguro”. Y otra cosa quizá no, pero cuando el bueno de Einstein soltaba una frase lapidaria, sabía de lo que hablaba. Y si viviese en nuestra época se reafirmaría en esa idea. En los últimos días hemos podido asistir a noticias en las que montones de personas ocupaban propiedades privadas, se colaban en autovías, en cuarteles de la Guardia Civil, en casas particulares, paraban el tráfico en las avenidas más transitadas de las ciudades… Quizá os parezca que es una manera de protesta contra la sociedad establecida o una pincelada de anarquismo en un entorno cada vez más hostil para el libre pensamiento. Pero no es así. Ese castillo anarquista en el aire se viene abajo cuando vemos que esa misma gente alardea en sus estados de Facebook, en sus entradas de Twitter, de que “iba mirando la pantalla del móvil y me he caído al suelo” o de que “me he golpeado la cabeza con una farola por ir mirando el móvil, jajajaja”. Sí, es lo que estáis pensando. Parece que como este año no tenemos “canción del verano” hemos decidido sustituirla por “el juego para móvil alienante del verano”. Ya, como título es un poco largo, por eso os lo resumiré en dos palabras: POKEMON GO.\r\n\r\n

Flickr/Creative Commons

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\r\n\r\nLa fiebre por el jueguecito de marras está alcanzando límites insospechados. Cualquier día entrarán en el Congreso de los Diputados, pero en vez dar un golpe de estado, entrarán para cazar un Bulbasaur salvaje que se esconde debajo de la máquina de la taquimeca. No, tenéis razón, eso no puede pasar. Para eso primero tendríamos que tener gobierno.\r\n\r\nPero no es la cosa tan exagerada como parece, no. Hace unos días detuvieron a unos chicos que se colaron para cazar a uno de estos bichos virtuales… ¡en una Comandancia de la Guardia Civil! Así, como suena, con toda su inconsciencia a la espalda. Que puedes pensar: “Pobres, son unos niños…” ¡PERO ES QUE TENÍAN VEINTICINCO AÑOS CADA UNO!. Veinticinco. Vamos, que como decía mi abuela, estos ya tenían pelos… en el corazón.\r\n\r\nLo bueno es que ahora con lo del Pokemon Go, ya tienes excusa para colarte en los sitios. ¿Que te pillan en el cine sin entrada? “Mire, mire, aquí el móvil lo dice bien clarito: UN SQUIRTLE SALVAJE justo dentro de la sala. ¿Qué quiere que haga yo?”. Que te van a echar igual del cine, pero la excusa ya la tienes. ¿Y si te pillan colándote en un programa de Intereconomía? Si te cuelas en El Gato Al Agua, perdonadme, pero eso no tiene excusa posible. Por mucho Pikachu que hayas visto detrás del señor ese del parche en el ojo.\r\n\r\nY diréis, “este no ha jugado nunca al Pokemon Go, por eso lo critica de una manera tan gratuita…”. Y yo os diré, “tenéis razón, voces de mi cabeza”. Lo confieso, y de manera orgullosa. Yo nunca he jugado al Pokemon Go. No. No me he dejado llevar por esa fiebre consumista que hace que todos hagamos lo mismo sólo porque también lo hace el de al lado. Porque yo tengo personalidad. Porque no me atraen los cantos de sirena. Porque… bueno, también porque no tengo un móvil compatible con el jueguecito de las narices.\r\n\r\nEn fin, os tengo que dejar ya, voy a actualizar el Android de mi móvil, que me han dicho que hay un Pikachu justo debajo de casa, y este sí que no se me escapa…

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