Antonio Luque (Sevilla, 1970) se presenta en el escenario del Söda –que, por cierto, cumplía cinco años- con camisa blanca y guitarra. Parece un tipo sencillo, uno de esos tipos que te encuentras en la barra de cualquier buen garito. Clava su mirada intensa sobre el público bastante selecto, ya que muy pocas entradas habían salido a la venta, rompe el hielo con algún chascarrillo político local y comienza a cantar. Y así, entre canciones y cervezas, estuvimos casi una hora y media.\r\n\r\nSr. Chinarro es el nombre artístico de este cantautor indie que empezó con 20 añitos, allá por 1990. Va camino de los treinta años de carrera, chavales. Carrera que pegó un golpe de timón en 2005, cuando su disco El fuego amigo fue elegido Disco del Año por la revista RockdeLux, honor que repetiría al año siguiente con El mundo según.\r\n\r\nSus letras rezuman juegos de palabras, metáforas, dobles sentidos y mezclan lo cotidiano con lo surrealista. Se notan las raíces andaluzas en su música, por momentos alguno habrá que lo confunda con su amigo Jota en modo Grupo de Expertos Solynieve. La similitud no se reduce sólo al estilo y el acento: han trabajado juntos muchas veces. De hecho, el último disco de Sr. Chinarro, El progreso, se grabó el año pasado en el Refugio Antiaéreo, el estudio de Los Planetas.\r\n\r\nComo buen trovador, muchas de sus letras giran en torno a la mujer que ya no está y, como no, hacen alusión a estos tiempos convulsos que nos toca vivir. Siempre con una mezcla de ironía y melancolía, como su mirada. Anoche sonaron los temas preferidos por un público en el que, apuesto, se encontraban grandes incondicionales. “Babieca”, “Una llamada a la acción”, “Del montón”, “Efectos especiales”… fueron seguramente algunas de las más coreadas. Los que no lo conocíamos tanto nos fuimos de allí sintiendo una llamada a la acción de escucharlo más. Y, como dice su canción, pensando en que “por un mundo mejor, habrá que hacer el amor…”.

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