\r\n\r\n \r\n\r\nLunes 13 de febrero\r\n\r\nEn la asepsia de la sala de espera de la clínica del dentista, la excesiva corrección del espacio parece anticipar que algo no va a ir bien, que hay algo interesado en esta escena, algo que escapa a la cuestión sanitaria. Cuando salgo de la consulta, no hago más que corroborar esa percepción. Me siento estúpida y siento asco por la falta de ética.\r\n\r\n \r\n\r\nMartes 14 de febrero\r\n\r\nEn la reunión comisión transversal, somos pocos pero todo parece fluir. Desearía que las personas que se inscribieron en un principio, continuasen asistiendo. No termino de entender el hecho de estar apuntado como participante de un registro y no acudir nunca o casi nunca. Quizá sea, como dicen algunos, el signo de los tiempos: esa inercia que empuja a querer estar en todo y al mismo tiempo, la tendencia (que empieza a ser norma) que nos invita a no comprometernos demasiado con nada.\r\n\r\n \r\n\r\nTiempos líquidos que van evaporándose.\r\n\r\n \r\n\r\nMiércoles 15 de febrero.\r\n\r\nMe cuesta mucho todo lo que tiene que ver con la sociología de la literatura. Me temo que esto sucederá en todos los mundos profesionales, especialmente en aquellos relacionados con la creación, pero de alguna manera, mi ámbito es el literario.\r\n\r\n \r\n\r\nMe explico. No dudo en general del buen hacer de aquellos autores a los que reconocen los premios literarios o son abrazados por la crítica y/o por el público. Sin embargo, son muchos los ejemplos que hablan de irregularidades en los certámenes o de campañas de marketing editorial que poco tienen que ver con el hecho literario. De alguna manera, la literatura no es sólo una historia de la escritura, puesto que para que se cumpla su propósito, debe transcender la esfera privada e íntima para acceder al público, y en ese momento entran en juego muchos factores que no siempre tienen que ver con la calidad literaria. El sábado pasado el Babelia dedicó un par de artículos al debate de los premios literarios y, testimonios como el de Marsé, son bastante desesperanzadores.\r\n\r\n \r\n\r\nJueves 16 de febrero..\r\n\r\nCuando salgo del centro, descubro un par de pájaros que revolotean alrededor de los pinos y los matorrales. Intento fotografiarlos pero se escapan antes de que pueda darme cuenta. Busco su nombre; escribo en Google “pájaro con cresta naranja” y sale una imagen de una abubilla. Por la tarde, desde el estudio descubro un pájaro negro con cola apoyado en lo alto de la barandilla del edificio. Vuelvo a buscar; se trata de un Pica pica, o Urraca común. Anoto las dos aves como los tesoros del día. Por la noche, B. me cuenta que ha visto una bandada de aves migratorias volando en forma de flecha.\r\n\r\n \r\n\r\nEn el Diccionario de símbolos de Chevalier se apunta: “El ave se opone a la serpiente como el símbolo del mundo celeste al del mundo terreno”.\r\n\r\n \r\n\r\nViernes 17 de febrero .\r\n\r\nEn el Club de lectura seguimos con Borges. Descubrimos (volvemos a descubrir) que El Aleph es un relato que, en último término, versa sobre la envidia y la venganza; descubrimos que Emma Zunz es una heroína a la que todos aplaudimos; y descubrimos también, a través del artículo “El lenguaje analítico de John Wilkins”, que todo lenguaje artificial tiene como referencia un lenguaje natural y al hecho cultural en el que se produce, de ahí se deriva su ineficacia.\r\n\r\n \r\n\r\nSábado 18 de febrero\r\n\r\nLlegamos un poco tarde a una nueva cita de Poetas en cercanías, organizada por Letras de Contestania en el October Press. En la parte de atrás del bar, los ruidos se suceden y me cuesta mantener la concentración pero me alegra que cada vez sean más las personas que se reúnen para escuchar poesía un sábado en el aperitivo. No dejo de aplaudir la iniciativa de los contestanos.\r\n\r\n \r\n\r\nPor la tarde, quedamos con A. Hablamos de poesía y el tiempo vuelve a ser más rápido que nuestras palabras; se nos hace de noche en el café. Es una suerte poder escucharle y conversar con él. Nos invita a que vayamos un día a comer a su casa y a conocer su biblioteca. Ya nos apetece.\r\n\r\n \r\n\r\nCenamos una pizza y nos acurrucamos en el sofá, y es el mejor momento del día.\r\n\r\n \r\n\r\nDomingo 19 de febrero .\r\n\r\nR. y M. nos lleva a comer al restaurante Cun, en La Seda. Disfrutamos mucho de la comida; todo está delicioso y hecho con cariño. No consigo acordarme de lo que hablamos, pero sé que no dejamos de reírnos.\r\n\r\n \r\n\r\nVolvemos al coche pisando sólo las rayas blancas de los pasos de peatones.\r\n\r\n \r\n\r\n 

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