Lunes 14 de noviembre\r\n\r\nLos lunes no pueden dejar de ser lunes, como el escorpión del relato. Y el ánimo es lento y plomizo. En la reunión de la comisión transversal la asistencia mengua notablemente, aunque el debate es tan apasionado como siempre. Hablamos sobre la participación ciudadana y un compañero apunta a la importancia de reconocer la idiosincrasia de los alicantinos. Y sale la cuestión del desbordamiento, que alcanza su cota máxima en épocas festivas como las hogueras y las navidades.\r\n\r\nHace unos años le explicaba algo así a mi amiga Pilar. Le contaba que, a mi entender, quizá por la cosa del mar, Alicante tiene una naturaleza fluvial, como si de una masa líquida se tratase. El dibujo que trazan estas aguas tiende a presionar las paredes del cauce, hasta desbordarlas y sobrepasarlas, y de alguna manera, hacer como si se acabase con todo, con el mapa de lo conocido y de lo que está por conocer. Las fiestas son un tiempo que nos atraviesa y nos deja exhaustos, aunque no hayamos participado de ellas. La crecida y el desbordamiento; la riada, el exceso; una forma de fin del mundo muy de aquí.\r\n\r\n \r\n\r\nMartes 15 de noviembre\r\n\r\nLa severidad de los abdominales. La imagen que te devuelve el espejo.\r\n\r\n \r\n\r\nMiércoles 16 de noviembre\r\n\r\nDe camino al instituto, el cielo que casi parece una celebración.\r\n\r\n \r\n\r\nJueves 17 de noviembre\r\n\r\nMe escapo a Murcia al recital de Gala Hernández dentro del Ciclo de Poesía Joven Ver Sacrum coordinado por Héctor Tarancón en Los Molinos del Río. El recital es la ocasión en que se presenta el nuevo número del cuaderno de AdMinimum, del que la poeta es autora, con una preciosa ilustración de Verónica Cámara, y prólogo de Unai Velasco.  \r\n\r\nEl cuaderno se titula Amnesia de las aves, y recoge tres poemas con un imaginario onírico que se desborda para definirse, y que de alguna manera, nos interpela para comunicar: “[…] las crías vestidas de rojo tienen connotaciones religiosas/ las mujeres que bailan descalzas recuerdan al fulgor de los astros/ las viejas no conocen el perdón de las arañas// ¿lo conoces tú?/¿cuántos sujetos me habitan en la noche? […]”. En sus versos, lo corporal se funde con la naturaleza, pero ni uno ni otra hablan de una fisicalidad real, sino de dos realidades que se trascienden a sí mismas para fusionarse y tratar de dar voz a una identidad que se cuestiona.\r\n\r\nAunque Gala es joven y a su voz poética le queda mucho recorrido, sus versos conmueven a todos los asistentes, y por supuesto, a mí también. Me alegro de haber venido.\r\n\r\n \r\n\r\nViernes 18 de noviembre\r\n\r\nMe gusta Cartagena, caminar hasta la librería La Montaña Mágica, de Vicente Velasco, sentarme a escuchar poesía, reencontrarme con poetas a los que admiro como Alberto Soler, conocer poetas que me han sido leídos y me encantaban, como Ángel Talián, tomar un vino para celebrar, caminar por las calles de noche -una chica hace unas inmensas pompas de jabón que parecen mentira al explotarse. Me gusta dormir en un hotel y saber que mañana despertaré a su lado.\r\n\r\n \r\n\r\nSábado 19 de noviembre\r\n\r\nDespués de un desayuno doble, vamos al MURAM a visitar la exposición Los Cosmolocalistas, de Charris. Disfruto de sus pinturas, del realismo fracturado por un imaginario crítico, de la ironía, de la densidad de sus paisajes y los sujetos que los protagonizan. Los colores que vibran en cada una de las salas.\r\n\r\nHacemos nuestro el otium latino y comemos, reímos, leemos, descansamos. La serenidad, la sencillez, el goce.\r\n\r\n \r\n\r\nDomingo 20 de noviembre\r\n\r\nMe lleva a conocer un entorno fascinante. La Unión, una antigua región minera que parece ser el paisaje de la destrucción, y Portmán, la bahía y el puerto donde se vertieron los escombros minerales que producía la mina. La playa es negra. Las montañas cambian de rojo, a gris, y al color del óxido. Hago centenares de fotos. Podría ser el paisaje de un sueño donde te falta el alimento. Otro ejercicio de desbordamiento.

Comentarios

comentarios