\r\n\r\nHa sido fulminante, en apenas una hora se ha cerrado un diario que llevaba 53 años llegando ininterrumpidamente a los quioscos alicantinos. No ha quedado ni su web. Los hombres de negro han aparecido con sus números y sus razones un lunes tras el peor temporal para ahondar en la resaca. Lo que se creía el negociado de la baja temporal de un trabajador ha acabado con el cierre de La Verdad de Alicante. Tras años bamboleados por el oleaje de la crisis, los 12 supervivientes (más una quincena de colaboradores) de lo que ya era un barco desvencijado, han cerrado sus agendas del día sin previo aviso, sin posibilidad de salida laboral alguna dentro del grupo Vocento, matriz del diario y editora de ABC. Ahora Alicante es un poquito más pobre. Como el periodismo, la democracia y todo eso que ahora parece de bajo consumo.\r\n\r\nDecía el maestro reportero Ryszard Kapuscinski que para ser un buen periodista se había de ser una buena persona y en este periódico lo eran. Hoy ya no leeremos las versiones de la realidad que cada día nos construían gente con amor y gusto por el oficio: redactores como Bernat Sirvent, sin duda alguna de los mejores periodistas de economía de la provincia, cronistas de la actualidad local, como Eva Lahoz o José Vicente Pardo, o ‘foteros’ como Alex Domínguez…\r\n\r\nLa foto del perfil de twitter de Domínguez, autoretratado con una mascarilla de oxígeno, se nos presenta ayer casi como un aviso de lo que estaba por venir. Ya en noviembre, durante un evento organizado por el periódico en el Colegio de Médicos, el rumor se comentaba sin tapujos: no dan los números, si llegan a Nochevieja ya será bueno, que decía algún extrabajador. Y este lunes, Pedro López, delegado del periódico, lo asumía entre condolencias con el aplomo que le caracteriza, aunque tocado: son los tiempos, es el público que ha decidido no comprar un producto que cada día parece una gota de artesanía en un mar de revolución tecnológica, etc.\r\n\r\nNo es la primera vez que la ciudad lamenta cómo un gran grupo con sede en Madrid opta por extirpar de su cuenta de resultados una parte que, trágicamente, es la que más nos interesa leer, ver o escuchar a quienes habitamos esta ciudad. La opción de recentralización de muchos medios nacionales o dependientes de grandes grupos es una tendencia casi política: todo se puede hacer, escribir o informar aunque diste a más de 400 km.\r\n\r\nA nadie se le escapa que la muerte de La Verdad de Alicante es la carta de presentación de un terremoto de despidos y bajas incentivadas con origen en Madrid. Como prácticamente todos los grupos, Vocento se lanzó a comprar radios, teles y periódicos gratuitos hasta toparse de cara con la crisis económica y de modelo de negocio, momento en el que decidió dedicarse a salvar los muebles de sus dos principales buques, el ABC y El Correo. A aquellos periodistas con pagas por objetivos ya les han vuelto a tocar el sueldo. Y aumenta el runrún de que van a tocar la extra de julio. Ni el sueldo de los directivos parece ya seguro.\r\n\r\nEl sector de los medios español es un perfecto nicho de estudio para futuras generaciones sobre lo mal que se hacen las cosas durante épocas boyantes y cómo se acaban de rematar durante la crisis. Mientras los grandes grupos pelean en el EGM, perdidos en la construcción de un modelo de negocio que no saben cuál es, nuestras universidades desde Elche a Castellón vomitan, tal cual, 400 licenciados anualmente mientras los seniors se reinventan en las empresas, los partidos, los diarios comarcales, los electrónicos…\r\n\r\nAl poco de saber del cierre de La Verdad corrí al quiosco a buscar su último número pensando en el último cara a cara que mantuve con Pedro López en su despacho de la calle Ángel Lozano hace unos meses: “Pese a todo, seguimos siendo dignos”, dijo. Hablar de dignidad puede resultar excesivamente romántico para algunos actualmente, visto el resultado, pero esta profesión no es nada sin el romanticismo de unos tipos y tipas mal pagadas que sacrifican a sus familias y vida por un cachito de verdad en nuestras calles. Hasta la vista, no dejemos de vernos mientras nos reinventamos.\r\n\r\n

Última portada del periódico, 23 de Enero de 2017.

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