Lunes 17 de octubre\r\n\r\nSe vence el plazo de un premio literario al que dije que me presentaría, pero no lo he hecho. Otra vez. He estado demasiado volcada en todo lo demás. No sé cuantas semanas hace que no escribo un verso, en cambio he redactado todo tipo de textos burocráticos y académicos. Otra vez, ya lo haré, ya me dedicaré tiempo y palabras, ya buscaré la manera de escabullirme de lo que debe ser, para que sea lo que quiero que sea.\r\n\r\n \r\n\r\nMartes 18 de octubre\r\n\r\nViene a casa Rubén a ayudarme con un programa informático. Disfrutamos de estar. Además, conseguimos hacer lo que nos habíamos propuesto. Abrazar a Rubén es maravilloso, es grande y tierno. Si fuésemos juguetes, él sería un osito de peluche y yo una ardillita de goma.\r\n\r\n \r\n\r\nSelecciono el poema que se escuchará mañana en el programa de radio en el que él colabora. Idea Vilariño, en “La metamorfosis” parece hablar de nosotros: “Entonces soy los pinos/ soy la arena caliente/ soy una brisa suave/ un pájaro liviano delirando en el aire/ o soy la mar golpeando de noche/ soy la noche./ Entonces no soy nadie.”\r\n\r\n \r\n\r\nMiércoles 19 de octubre\r\n\r\nEl día es trabajo de despacho. Por suerte, al final gano yo: venzo al programa informático y consigo cuadrar los horarios, que curso tras curso, no cuadraban. Me doy dos palmaditas imaginarias en la espalda y sigo trabajando.\r\n\r\n \r\n\r\nJueves 20 de octubre\r\n\r\nLa lluvia. El trueno. La lluvia. Me quedo bastante tiempo frente a la ventana. En la primera tarde, el cielo parece desprenderse del cielo. Ladra, el cielo. Y luego se serena.\r\n\r\n \r\n\r\nY al final, en la noche, después de dos horas de coche, traemos una nueva alegría a la familia. Un pequeño perrito, una mezcla inexacta, que juega, juega, y al fin duerme enroscado encima de mi madre.\r\n\r\n \r\n\r\nViernes 21 de octubre\r\n\r\nA veces me comprometo a planes que de entrada no terminan de convencerme, pero después lo paso bien. Voy a una comida de compañeras de TRX, un entrenamiento muy completo que me permite, dos días a la semana, vaciar mi mente a través de mi cuerpo. En el encuentro, me divierto bastante y mi copa siempre vuelve a estar llena de vino. Sin embargo, no aguanto demasiado. Tengo muchas ganas de ir a ver al perrito, y sobre todo, tengo ganas de llegar a mi casa y ponerme cómoda. Los viernes parecen acumular todo el cansancio de la semana y mi resistencia es escasa e indisimulada.\r\n\r\n \r\n\r\nSábado 22 de octubre\r\n\r\nComo en casa de Miguel con más amigos. Lo pasamos estupendamente y conversamos sobre educación, cultura y género. Éste último punto es quizá el que más nos apasiona. A mí me cuesta mucho identificar lo que es propio de los hombres y lo que es propio de las mujeres. Me cuesta mucho entender que alguien me considere más o menos capaz de algo, en base a mi sexo. De hecho, cuando alguien me indica que por ser mujer puedo realizar determinadas actividades con mayor o menor dificultad, me provoca un inmenso sopor, y a veces también algo de desprecio. Soy un ser humano. Y eso siempre debería bastar.\r\n\r\n \r\n\r\nPor la tarde vemos el primer capítulo de la tercera temporada de Black Mirror. En un entorno futuro, habla de un tema constante: el pertenecer y el no pertenecer a un determinado grupo social. El criterio es obsceno y arbitrario. Lo mismo que la diferenciación por sexos, por razas, por religiones, por etnias, por orientación sexual, por nivel económico, social o cultural, o por cualquier otro. Quizá habría que reconocerse el miedo atávico, animal, de la manada, que dialoga con la otredad desde el conflicto, para poder superarlo.\r\n\r\n \r\n\r\nDomingo 23 de octubre\r\n\r\nHe soñado tanto y con tanto detalle, que vengo usada.\r\n\r\n \r\n\r\nDe camino a Murcia, escucho los podcast del programa que hace Juan Carlos Ortega los viernes en Cadena Ser, “Las noches de Ortega”. Acaban de darle el Premio Ondas a la trayectoria profesional y creo que esta es una buena manera de celebrarlo: escuchar sus historias y reírme mientras conduzco. Ortega es un tipo inteligente, creativo, original, ingenioso y brillante. Sus gags son divertidísimos.\r\n\r\n \r\n\r\nUna vez allí, subimos a la Fuensanta y otra vez me parece ver el mar donde se agota la vista.

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