Hay un dicho (de esos que repetimos sin saber quién dijo primero) que reza algo así como: «Sin periodistas, no hay periodismo». Sin querer desde esta tribuna poner en solfa la conveniencia de este dicho, sí que parece que el título de periodista a más de alguno le viene grande, sobre todo si nos ponemos a mirar los titulares que durante la celebración de las Olimpiadas se han sucedido por diferentes medios de comunicación.\r\n\r\nY empezaron desde antes de su comienzo, con este titular: «Lista de las buenorras internacionales en los Juegos de Río». Titular que a El Mundo le debió parecer tan, tan, tan machista que en cuestión de horas lo cambiaron por este otro: «La lista de las atletas olímpicamente atractivas». Sí, “olímpicamente atractivas”. Vamos, infinitamente menos machista. Ya me veo al típico albañil (bueno, ahora la verdad es que con la crisis, albañiles pocos, pero haced un ejercicio de imaginación), gritando a la elegida de turno: “¡Vaya estructura anatómica, eso sí que es una mujer olímpicamente atractiva!”. Mucho mejor, ¿verdad? Dónde va a parar…\r\n\r\nTambién, en la ceremonia de apertura de los JJOO, otro tabloide se despachó llamando “muñecas rubias” a las representantes suecas, al más puro estilo Alfredo Landa en “Manolo La Nuit” o José Luis López Vázquez en “Cuidado con las señoras”. Otro flagrante caso de machismo lo tenemos en el hecho de no considerar a la mujer per se, sino hacerlo en función de su pareja, como le sucedió a la ganadora de la medalla de bronce, casada con un jugador de fútbol americano, que le valió el titular de: «Esposa de un jugador de los Bears gana una medalla en los Juegos de Río». Pero esperad, que otro periódico fue más allá e ilustró la noticia… adivinad. Exacto, ¡con una foto del marido!\r\n\r\nQuotidiano Sportivo, diario italiano, para contarnos que el trío del equipo de tiro con arco femenino estuvo a punto de entrar en la lucha por las medallas, titulaba así: «EL TRÍO DE LAS GORDITAS ROZA EL MILAGRO OLÍMPICO». No debe extrañarnos que tras semejante titular, el editor del periódico despidiera fulminantemente al director del Quotidiano. Supongo que volvería a tomar carajillos y jugar al dominó en el bar del que nunca debió salir.\r\n\r\n¿Y qué ha pasado con las deportistas españoles? ¿Se han librado de esta plaga de machismo patriarcal e invisibilizador? Me gustaría decir que sí, pero no ha sido así. Supongo que si cualquiera de nosotros, dedicados en mayor o menor medida al mundo de la comunicación, tuviera delante a una ganadora de una medalla olímpica, tendríamos miles de preguntas que hacerle, y si tuviésemos que dar un titular, destacaríamos aspectos deportivos, que es para lo que estaríamos allí… Pues el ¿periodista? de la Cadena SER, Pedro Morata, subió un tuit en el que decía de la medallista española Mireia Belmonte que era “más guapa y delgada que en la tele”. Vamos, un comentario de Pulitzer, Pedro (te lo digo por aquí porque tras preguntarte si no pensabas que tu tuit era un poquito machista, me bloqueaste en Twitter).\r\n\r\nY en la categoría nacional de “si no eres en función de un hombre, no eres”, tenemos el titular que dedicó el diario AS a la victoria de la jugadora de bádminton Carolina Marín. O más bien digamos que la dejó en un segundo plano por debajo de su entrenador. La medalla de oro (o una de ellas) del machismo en medios rezaba así: «Rivas, el hombre que convirtió en oro las rabietas de Carolina». Vayamos por partes: protagonismo para el entrenador (el hombre) por encima de la ganadora de la medalla y medalla ganada “a pesar de las rabietas de una mujer”. Menos mal que tenía un hombre al lado para reconducir esas cosas que hacen las mujeres en algo positivo, ¿eh?\r\n\r\nY así podemos seguir con una extensa lista de cabeceras machistas, como decir que la halterófila española es “una Hércules con maquillaje”, que Carolina Marín es “una niña que admira a Nadal”, e incluso esa “broma” en la que tres señoras que entrevistaban al abanderado de Tonga (que llamó la atención por desfilar con su vestimenta regional que incluía ir con el torso desnudo) se dedicaron a embadurnarlo de aceite mientras el joven atleta no sabía dónde meterse.\r\n\r\nTodo esto sucede hoy día, en pleno siglo XXI, entre la indiferencia de algunos y el hecho de tener que ver como a muchos de los que lo denunciamos se nos llama histéricos y se nos dice que sacamos las cosas de quicio. Sólo espero que algún día todos y todas aprendamos a valorar a las personas por eso, por ser personas por encima de su sexo.\r\n\r\n¿Una utopía? Sinceramente, espero que no…

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