En episodios anteriores os contamos que el sábado se presentaba movidito y venía con doble ración: psicodelia mañanera y vermut progresivo con un concierto de Melange y un tour por lo que todos conocemos como la ruta de la madera. Ya os contamos el programa en el previo de la semana pasada, así que vamos al grano.\r\n\r\nLas expectativas del plan, por lo inusual, podían parecer de perfil más bien bajo. De hecho, al principio, se cumplieron: conversación animada, pero las mismas caras de siempre, en Naranja y Negro (a lo de comer gratis luego en La Cucaracha, eso sí, se apuntó todo el mundo). Tampoco hacía falta más. Una vez en la Stereo, se cumplió el pronóstico en cuanto al público: poco pero bien avenido. Era difícil que llenara la sala un grupo que, pese a agotar su disco en pocos meses, sigue siendo un gran desconocido en estos lares. Y con un target bastante específico, que no somos tantos los interesados en el coctel de stoner, rock progresivo y folclore que ofrecieron los madrileños.\r\n\r\nQuizá ese fue el principal —en realidad el único— problema. Poco cuerpo para tanto decibelio. Con el aforo a la mitad, cabía esperar un sonido limpio de ruido ambiental, rozando la nitidez de un acústico pero teniendo siempre en cuenta el juego eléctrico de la banda. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: nos encontramos con tal volumen que todavía nos retumba en la cabeza y del que solo sacamos en claro que tienen un bajista de la hostia. Bravo por Dani Fernández.\r\n\r\nAvatares técnicos aparte, la actuación se acercó bastante a lo memorable, en especial en su segunda mitad, con los motores ya calientes. Es habitual ver con decepción que cada músico va a su bola en los conciertos, destacando en su minuto de gloria e ignorando el empaste del conjunto. En cambio, los de Melange, a quienes por lo visto une una amistad de años, parecían dialogar en todo momento, incluida la improvisación final, que fue verdaderamente impecable. Sí, también las guturales.\r\n\r\nEn cuanto al repertorio, tocaron casi la totalidad de su primer trabajo juntos —lo cual es de agradecer, dado que empezaron con más de media hora de retraso— y\r\nconsiguieron transmitir el mensaje del disco hasta el punto de que podría haberse grabado del directo, crossfades incluidos, y seguir teniendo el mismo sentido.\r\n\r\nVisto lo visto, nosotras le iríamos echando un ojo a lo que fuera organizando Producciones Baltimore. Por lo pronto, alguna pista: las próximas citas son el 14 de noviembre, con Nikki Hill, y el 24 de noviembre, John Paul Keith. Mismo sitio, aunque diferente plan, a la antigua usanza: de noche.

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