Lunes 19 de septiembre\r\n\r\nDesde que llegó el actual equipo de gobierno al Ayuntamiento de Alicante, guste o no guste, se está intentado tomar las decisiones de una manera más trasparente y, ante todo, se está escuchando la opinión de la ciudadanía. Es el caso de la creación del Consejo Local de Cultura, que engloba diferentes comisiones para la recogida de propuestas, acciones y proyectos que aborden el hecho cultural de la ciudad. En junio me apunté a la Comisión transversal y hoy ha sido la primera reunión. Mi primera opinión es muy positiva: somos un grupo heterogéneo de personas con opiniones diferentes pero perfectamente complementarias, que compartimos una serie de principios básicos sobre cómo debe ser la cultura.\r\n\r\nLa reunión tiene lugar en el MACA, un museo magnífico, tanto arquitectónicamente como por sus fondos, y aprovecho junto a otros compañeros de la comisión, para ver la exposición Heterotopías, que estará hasta el 16 de octubre. La narración de esos “otros lugares” me parece preciosa. Intentaré volver de nuevo con un poco más de tiempo.\r\n\r\nSalgo entusiasmada.\r\n\r\nMartes 20 de septiembre\r\n\r\nEl cuerpo tiene sus propias reglas y deben ser obedecidas. El día está presidido por una sensación de mareo y acumulación.\r\n\r\nMiércoles 21 de septiembre\r\n\r\nPersiste la resistencia. Resuelvo la jornada y, aunque pasan cosas, no llega a pasar nada.\r\n\r\nJueves 22 de septiembre\r\n\r\nEn el tren a Valencia, otra vez el paisaje. A partir de Villena empieza a cambiar. Hay una neblina que se parece al sueño. No consigo dormirme. Hago fotos y leo. Elogio del caminar, de David Le Breton, publicado por Siruela, en su colección Biblioteca de Ensayo. Disfruto.\r\n\r\nAcudo a una Jornada de acogida para docentes de centros penitenciarios y secciones educativas de centros de reeducación. Es hermoso saber que no se está solo, aunque el día a día sea una pelea que cada uno resuelve en su propio centro; escucharse y saberse, reconcilia. Me siento más compañera.\r\n\r\nA la vuelta, hay una nube baja retenida en un valle. Sigo sin poder dormir.\r\n\r\nViernes 23 de septiembre\r\n\r\nDuermo menos que ayer y el sueño es quien gobierna; el cansancio es tal que, no puedo descansar a media tarde. Como si las piernas, no me perteneciesen, parecen a punto de temblar. ¿A quién pertenecen cuando yo las pierdo? Todo sale peor de lo previsto y los planes se truncan. Al fin, caigo dormida.\r\n\r\nSábado 24 de septiembre\r\n\r\nAunque el mareo del martes ha llegado hasta el sábado, disfruto como una niña. Compramos varios libros de poesía que leemos después de echar la siesta. Y de cara a la noche, tenemos invitados. Preparamos pizza casera y triunfamos con la masa. La felicidad pequeña y cotidiana.\r\n\r\nDomingo 25 de septiembre\r\n\r\nDescubro a Edmond Jabés con El libro de la hospitalidad. Subrayo algunos versos: “El interior de la piedra está escrito./ Desde siempre y para siempre legible.”. Es denso y necesario, conciencia de la desaparición.\r\n\r\nHistorias de Filadelfia, con Katherine Hepburn y Cary Grant, ameniza la tarde. Muchas de las opiniones sobre hombre y mujeres hoy serían políticamente incorrectas, aunque en la práctica, y por desgracia, no haya habido tantos cambios como se quiera suponer.\r\n\r\nJunto al puerto, tomando café, parece que el domingo es sólo una acuarela.

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