No, yo tampoco celebro Halloween. Simplemente me divierte disfrazarme, salir a tomar algo y ver qué cara se le queda a la gente. De Payaso Asesino, de Jóker, de El Pingüino, de Freddy… En el Söda, el Tapoa, el Mono o el Confetti… Pero celebrar, lo que se dice ‘celebrar’, no celebro Halloween. Y es que, como cada año a mediados de octubre, irrumpen en redes sociales algunos memes del tipo “No celebro Halloween porque…” seguidos de las más variopintas explicaciones.\r\n\r\n \r\n\r\nEl otro día estuve tomando unas cañas con un par de amigos que lo único que tienen en común es que a ambos les gusta la tortilla de patatas. Bueno, a uno con cebolla y al otro sin. Uno es bastante conservador, de derechas y, aunque él no lo admita, algún domingo, volviendo a casa, le he visto entrando a misa. El otro es todo lo contrario, es muy de izquierdas. Les conté que pretendía hacer una fiesta de Halloween en mi casa. El primero me dijo que no se disfraza porque “es una fiesta pagana y, para más inri, extranjera”. Mientras yo aún lo miraba con cara de asombro, saltó mi otro amigo: “Yo tampoco. Eso es una fiesta de los yanquis capitalistas. Iré pero sin disfraz”. Y yo, a todo esto, planteándome si me disfrazo de Pablo Escobar y en vez de “truco o trato” digo “plata o plomo”…\r\n\r\n \r\n\r\nPero, ¿qué es exactamente Halloween? Pues Halloween, estrictamente y como bien reza la Wikipedia, significa básicamente “Víspera del Día de Todos los Santos”. Es la forma acortada en lengua escocesa (sí, sí, escocesa) de la expresión inglesa “All Hallows’ Eve”. Y surge de la cristianización del Samhain, la fiesta del fin de verano de la civilización celta. Siglos después, digamos que se “descristianizó” porque la Iglesia vio que la celebración seguía sin tener nada que ver con las enseñanzas bíblicas. Por cierto, los celtas habitaron Europa… Vale, Halloween tal y como lo conocemos aquí se parece al norteamericano. Pero es una fiesta originariamente celta, de más de 2000 años antes del Descubrimiento de América.\r\n\r\n \r\n\r\nLa excusa es Halloween, el fin es pasarlo bien. Divertirse disfrazándose, olvidarse por una noche de quién somos ante el espejo, reírnos un poco de nosotros mismos y un mucho del mundo. Sentirnos los protagonistas de alguna peli de miedo. ¿No estamos ya un poco hasta los cojones de las mismas barbas y los mismos cortes de pelo? Bueno, ése es otro tema y no me quiero desviar.\r\n\r\n \r\n\r\nImagínense qué sería de esas tiendecitas de barrio, algunas resistentes desde hace décadas, que sólo ganan dinero un par de veces al año (una, en Halloween). Háganlo al menos como un favor al pequeño comercio. Disfrácense. Pónganse aunque sea una máscara y salgan a la calle a reírse de todo. Del miedo. De la muerte. De lo que quieran. Pero disfrácense.

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