\r\n\r\nLunes 19 de diciembre\r\n\r\nAnoto el año que hace desde que comenzamos nuestra historia. Anoto cómo se me iluminan los ojos al pensarte, cómo no acierto a nombrar cuánto me mueves. Un balbuceo torpe para decir amor, tanto te quiero.\r\n\r\n \r\n\r\nFuera, fuera de aquí, de este lugar tan nuestro que es amarnos, la lluvia anega todo. El ánimo resiste a duras penas al desbordarse un río.\r\n\r\n \r\n\r\nMartes 20 de diciembre\r\n\r\nEn el centro, desde siempre, se organizan actividades de Navidad para cerrar el trimestre. Hay que comprar los premios de los ganadores de los certámenes y aunque estoy cansada, recorro el centro buscando. Intento imaginarme a cada uno de los premiados, las caras que podrán, lo que les entusiasma.\r\n\r\n \r\n\r\nMañana será el solsticio de invierno y espero con ansia que la luz vuelva a crecer, que la noche no sea tan ancha.\r\n\r\n \r\n\r\nMiércoles 21 de diciembre\r\n\r\nEn la entrega de premios de este año vuelvo a emocionarme. Debe ser que ya es una tradición que he adoptado como propia. La ternura de M. me llena de lágrimas y tengo que volver a escabullirme para que no se me note.\r\n\r\n \r\n\r\nDespués nos vamos a comer varios compañeros y nos sienta muy bien. Hacía falta salir de lo de siempre, de la tensión del claustro apretado y angosto. Comer, beber, reír. Alivianar para acercar. Vuelvo a casa tranquila para preparar la reunión de mañana.\r\n\r\n \r\n\r\nJueves 22 de diciembre\r\n\r\nLa reunión del claustro de profesores no se extiende demasiado; la segunda reunión, tampoco. Todos tenemos ganas de descansar, de dejar de madrugar aunque sigamos tirando faena desde casa.\r\n\r\n \r\n\r\nDuermo por fin la siesta. El sol me da en la cara. No existe más sosiego que el instante en que la luz me acuna.\r\n\r\n \r\n\r\nViernes 23 de diciembre\r\n\r\nDespués de un día hogareño, me cuesta salir pero lo hago. I., M., y yo misma vamos al cumpleaños que P. organiza en su casa. Al principio, mientras va llegando la gente, nos sentimos algo extraños pero al cabo de un rato terminamos bailando en el salón. De regreso a casa, llevo a M. y nos entretenemos en el coche hablando y riendo. Ha merecido la pena sacarme de la guarida.\r\n\r\n \r\n\r\nSábado 24 de diciembre\r\n\r\nMe levanto tarde y con el ánimo bajo. Echo de menos.\r\n\r\n \r\n\r\nLa Nochebuena nos sale muy bien. El protagonista de la velada es Pipo, el perrito, y su energía veloz que nos cautiva a todos.\r\n\r\n \r\n\r\nDomingo 25 de diciembre\r\n\r\nQuizá se impongan otras tradiciones, quizá empiece a ser el tiempo de ser honesto y estar sólo con quien se quiere estar. Hablamos por teléfono echándonos de menos; ya somos nuestra propia familia a pesar de todo aquel que quiera negarnos. No hay credo que pueda con la honestidad de nuestro amor.\r\n\r\n 

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