Editorial Junio’16

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“Cultura es lo que a mí me salga de…”\r\n- Algún/a todólogo/a.

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\r\nEstrenamos mes de junio y con su primer día se abre el plazo para apuntarse a las recién creadas comisiones del Consejo Local de Cultura. Son fechas muy oportunas, tanto por el debate a cuyo despertar estamos asistiendo en Alicante (aunque nunca creímos que estuviese tan, tan dormido), como por la coincidencia con los festejos locales y todas las tradiciones que traen consigo.\r\n\r\nPorque la tradición es Cultura, ¿no? Pues no, no es tan fácil. La tradición es tradición y la Cultura es otra cosa que, en ocasiones, puede abarcar ciertas tradiciones. Abundaremos más adelante en este tema, pero por el momento baste decir que poco más verás en Vaho sobre esta festividad. Creemos que, como hecho cultural, requiere una reflexión que no se está llevando a cabo y, desde luego, no vamos a dar difusión a actos que consideramos faltos de sensibilidad de género, a fiestas mercantilistas y socialmente poco igualitarias, a festejos taurinos celebrados para la ocasión, etc… Lo sentimos, sección de Cultura del Diario Información, para nosotros hay cosas que caen muy lejos de la Cultura.\r\n\r\ntoros-informacionProbablemente alguien ya esté completamente en desacuerdo con estas líneas. Lo que pasa con la Cultura es que no es de nadie y es de todos, y así debe de ser, pero esto abre las puertas de par en par al cuñadismo. Todo el mundo opina bajo esa perniciosa premisa que dice que “todo es respetable”, pero no, no lo es, eso nos llevaría irremisiblemente al nihilismo. Nada tenemos nosotros en contra del nihilismo (así, de entrada), pero cuando se trata del progreso de los pueblos, quizá no sea el enfoque más apropiado.\r\n\r\nY es que la Cultura es eso, un progreso, un conocimiento acumulado, transmitido y revisado una y otra vez que nos ayuda a ser mejores como civilización.\r\n

La Cultura no es algo estático, es una dialéctica, un diálogo en tensión entre lo que era y lo que va a ser.

\r\nLo que ayer fue Cultura hoy quizá ya no lo sea. O sí, pero desde luego no sólo por el mero hecho de que ayer lo fuese. Debe ser siempre cuestionada y discutida. Dicho esto, a ti que estás pensando que, por esta regla de tres, Vaho tampoco está en situación de sentar cátedra sobre lo que es o no es Cultura, te diremos que tienes razón. No lo pretendemos. Abogamos por la reflexión y el debate dentro de un marco de referencia válido.\r\n\r\nEste recientemente consumido mes de mayo hemos tenido oportunidad de atender a la carencia de esa reflexión y al debate políticamente simplista en ciertas críticas. Este vacío discursivo, lamentablemente, deja sólo lugar a los pensamientos únicos, los cuales suelen ser convenientemente monopolizados por las oligarquías, las élites (entre quienes nos incluimos, sí), los que hablan de “falta de criterio” refiriéndose al otro y dando por hecho que nuestro criterio es el que vale. Por suerte también estamos asistiendo a un viraje en la política cultural del Gobierno local, atendiendo también a las periferias, a los márgenes.\r\n\r\nHay que destacar que cuando se habla de políticas culturales no es por casualidad. Si bien la discusión y el repensar debe ser inherente a la Cultura, la Política lo es irremisiblemente a la discusión, al debate; ¿a quién decidimos dar voz? ¿Cómo construimos esa voz? ¿Estamos legitimados para hablar por quienes no tienen voz? ¿Podemos hacerles consumir lo que nosotros, bajo nuestro criterio, consideramos Cultura? Son todas estas cuestiones fundamentales que deben estar en el mismo núcleo del debate cultural… y no lo estamos viendo en ciertas críticas vertidas últimamente, las cuales han tenido sorprendentemente amplio aval de la comunidad cultural alicantina.\r\n\r\nEntra aquí otro concepto: el consumo de Cultura. ¿Hablamos de Cultura o hablamos de mercado? Ha sido este mes también en el que Vaho hemos sido invitados a las II Jornadas de Periodismo y Música organizadas por la Universidad Miguel Hernández. En la mesa redonda en la que nos tocó participar (bajo el nombre de ‘Proyectos de éxito en industrias culturales’) el debate pasó de puntillas por un tema que no es tangencial: las ayudas a los proyectos de la industria cultural. Nosotros nos preguntamos si no deberíamos antes preocuparnos por el hecho cultural, por el individuo como ente cultural antes que por la industria. Creemos que esos individuos construirán esa industria, generarán y consumirán si antes son individuos culturales (que no cultos). ¿Debemos decidir qué productos culturales ofrecer al otro-consumidor cultural y preocuparnos de si son de calidad (bajo nuestro oligárquico punto vista)? ¿Por qué no fomentamos en su lugar que ese otro-consumidor se cuestione (y nos cuestionemos) por qué consume (y consumimos) unas cosas u otras? ¿Por qué no plantear que, en lugar de “ayudar” a empresas privadas promotoras, se les pidan a ellas “ayudas” para formar a la infancia de hoy que mañana, de hecho, se convertirá en su ‘clientela’? Lo sabemos, es una locura, es difícil escapar al vórtice del cortoplacismo.\r\n\r\nSiguiendo con el repaso mensual, no podemos evitar recordar cómo el diseñador del cartel de uno de los eventos a los que dimos difusión se ofendía terriblemente por haber modificado su obra. Él pretendía defender a capa y espada el derecho a que su obra se respetase; de nuevo uno de esos vagos conceptos, el “respeto“, que no son capaces de enmarcar debate alguno puesto que cada uno considera que lo suyo siempre es más. Con esta defensa obviaba flagrantemente ciertas leyes (el derecho al uso de imágenes de actualidad para informar y el derecho a la sátira entre otras), pero lo más grave no era eso sino la desorientación en el contexto cultural actual. Suponemos -por su actitud- que este creador cultural no ha oído hablar del Copyleft, de la cultura de la remezcla, del mash-up y de otras manifestaciones que, fuera de gustos, son reflejo inalienable de la sociedad actual; la reflejan, la cuestionan, la interpelan… ¿Es esta la base sobre la que vamos a definir lo que es Cultura y lo que no para empezar a trabajar en desarrollarla? Confiamos en que el nuevo Consejo Local vele por estas cuestiones y estime apropiado no empezar la casa por el tejado apoyando la oferta de producto cultural (que está muy bien) olvidando el largo plazo. Estamos seguros de que genera más tejido cultural poner un instrumento en las manos de un niño que ofrecer cien conciertos a un adulto.\r\n\r\nDel calado de este tema da cuenta, también, una de las enmiendas al borrador del Reglamento del Consejo Local de Cultura presentadas por el grupo municipal de Ciudadanos; la que hacen al Artículo 3. Este artículo desestima la consideración como Cultura de manifestaciones xenófobas, racistas, discriminatorias, que incluyan maltrato animal, etc. Dicha enmienda, la 35, argumenta que “no es competencia del Ayuntamiento definir que se entiende por cultura”. Esto, que puede parecer inocente, no lo es en absoluto puesto que se convierte de facto en una enmienda a la totalidad, ya que si no se define un marco de referencia, virtualmente todo es Cultura. O como reza la entradilla de este Editorial: Cultura es lo que a mí me salga de…\r\n\r\nEs bastante obvio cuál es el tema central que todos tienen en mente en estos circunloquios. La enmienda se ha rechazado y eso deja fuera de las competencias del Consell los festejos taurinos, que tendrán que buscar otras denominaciones, pero por la presente se quedan fuera de Cultura. Estamos de acuerdo.\r\n\r\n \r\n\r\nSea como sea, en Vaho estamos encantados de empezar este verano contigo y, aunque no vayamos a apoyar ciertos aspectos de lo que algunos consideráis cultura popular, no queremos aguarle la fiesta a nadie -que para eso ya están los bomberos- y esperamos que lo paséis muy bien.\r\n\r\n \r\n\r\n


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